28 diciembre 2015

Caco



Que te entregue un dueño a su perro por cambio de vivienda viene siendo habitual en estos tiempos, que alguna vez no sea más que una excusa también lo es. El caso de Caco, que a estas alturas de su vida lo dejaron tirado sin remordimientos. Ya no es un crío, y su adaptación a otros machos del refugio, especialmente a los de una cierta edad, le costó: la esterilización no hace el mismo efecto a los machos que cuentan con unos añitos. Ahora ya está adaptado y a no ser por la comida, va como la seda. Un perro cariñoso y obediente, activo, defensor al estar guardado, que un día nos dio la gran sorpresa cuando lo vimos tumbado jugando con los cachorros. Más noble que muchas personas, incluido el que lo dejó tirado sin remordimientos, después de pasar unos cuantos años con él.